Las interacciones en red impulsan la creación de conocimiento
A principios de 2020, mientras la COVID-19 se extendía por el planeta, el mundo afrontó un desafío que ningún experto, institución o gobierno podía resolver solo. La respuesta exigió reunir perspectivas diversas, experimentar con rapidez y colaborar entre países para desarrollar conocimiento. Gran parte del aprendizaje y la innovación ocurrió en las intersecciones entre instituciones, donde el intercambio de saberes permitió elaborar enfoques nuevos e informados para afrontar la crisis.
Las plataformas abiertas se convirtieron en tejido de conexión. En GitHub, desarrolladores colaboraron en modelos de la pandemia y aplicaciones de rastreo. Los talleres de creación imprimieron equipos de protección personal en 3D y compartieron archivos con libertad. Los editores de Wikipedia actualizaron miles de entradas en decenas de lenguas. Los docentes intercambiaron planes de clase en redes sociales y los adaptaron a sus comunidades.
El alcance de esta respuesta se debió a que las redes permitieron poner en conversación saberes construidos desde significados personales e institucionales derivados de datos e información. Un ingeniero mecánico en Nairobi, una profesora de biología en São Paulo y un organizador de salud comunitaria en Nueva Delhi podían participar en el mismo proceso de aprendizaje. Cada uno aportaba y adaptaba ideas a su contexto. Juntos generaban conocimiento más rico que la suma de sus partes.
«La red es el aprendizaje».
George Siemens (2007a)
La respuesta a la pandemia recordó que el conocimiento evoluciona y desborda expertos y libros de texto. Crece al cruzar fronteras entre disciplinas, culturas y experiencias vividas. Este aprendizaje prospera en los bordes de los sistemas, donde las ideas se encuentran y surgen significados. En un mundo interconectado, la agencia y la autoeficacia desarrollada para recorrer estas intersecciones resulta esencial.
Las intersecciones hacen visible el conocimiento
Decir que el conocimiento crece en los límites de las redes abarca más que intercambiar información. Significa producir conocimiento nuevo y valioso mediante el encuentro de perspectivas. Así se hace visible: al moverse entre personas, espacios e ideas, más allá de los límites de una disciplina.
De Manifesto 25:
El conocimiento crece donde se cruzan los límites de las redes. La pedagogía emergente de este siglo evoluciona con fluidez. El aprendizaje se desarrolla al recorrer y ampliar redes, conectando conocimientos individuales para crear nuevas comprensiones. Compartir experiencias genera conocimiento social que enriquece la comprensión colectiva. La educación debe proporcionar herramientas, competencias y alfabetizaciones, como fluidez digital, conciencia cultural y capacidad para desenvolverse en redes, que permitan prosperar en estos sistemas interconectados. Así, quienes aprenden sitúan sus talentos y conocimientos en contexto y pueden afrontar desafíos con creatividad y confianza.
Esta visión conecta con otras discusiones de Manifesto 25. En aprendizaje invisible vimos crecimiento sin guion ni programa: los dibujos y la investigación de Aarya, inadvertidos para la escuela, construían saber tácito entre curiosidad y medios digitales. En ecosistemas de aprendizaje defendimos una educación acorde con la vida exterior. El aprendizaje atraviesa campanas y gana fuerza cuando convergen comunidades, culturas y experiencias.
La combinación de agencia y autoeficacia amplía esta visión. Cuando se confía en que las personas recorran sus redes, elijan, experimenten y persistan, pueden convertirse en participantes que aportan conocimiento. La agencia permite explorar; la autoeficacia sostiene la convicción de que la aportación importa. Juntas sitúan a quienes aprenden como nodos de redes vivas capaces de superar el consumo pasivo de información.
Las consecuencias son profundas. Ante crisis superpuestas y desafíos complejos, el conocimiento aislado resulta insuficiente. Necesitamos personas capaces de traducir ideas entre campos, conectar contextos desconocidos y formular preguntas mejores. La adaptación climática, la gobernanza digital y la resiliencia comunitaria requieren encuentros entre disciplinas, generaciones y geografías. En estas intersecciones se acelera el aprendizaje y nace conocimiento.
Marcos para aprender en los bordes
Diseñar educación para un mundo conectado exige marcos que reflejen cómo se forma el conocimiento: como un fenómeno dinámico, relacional y construido desde significados cocreados. Esto requiere reconsiderar los métodos pedagógicos y la propia arquitectura de los sistemas de aprendizaje.
El conectivismo de George Siemens (2007b) y Stephen Downes (2022) propone que aprender en la era digital depende de cómo conectamos con conocimiento distribuido entre redes humanas y tecnológicas. Reconocer patrones, localizar experiencia y construir conocimiento con otros adquiere más importancia que memorizar datos. Los educadores actúan como facilitadores de redes y ayudan a identificar comunidades de práctica, incorporarse a ellas y contribuir.
El aprendizaje rizomático, inspirado en Deleuze y Guattari (1987), ofrece otra perspectiva. Comprende el aprendizaje como un proceso imprevisible que se propaga, como un rizoma, de forma no lineal y con múltiples puntos de entrada y salida. El currículo invita a explorar, improvisar y construir con otros, dejando espacio para recorridos emergentes. El conocimiento surge mediante participación.
La teoría de construcción de conocimiento (Scardamalia y Bereiter, 2010) sitúa a las comunidades como agentes de avance cognitivo colectivo. Los estudiantes deben comprender ideas y contribuir a mejorarlas. La agencia epistémica ocupa un lugar central: quienes aprenden asumen responsabilidad por identificar problemas, generar propuestas y perfeccionarlas mediante diálogo y comentarios.
Tabla 1. Marcos de aprendizaje en redes.
| Marco | Idea central | Papel de quien aprende | Papel de quien educa | Por qué importa |
|---|---|---|---|---|
| Conectivismo, Siemens y Downes | Aprender mediante conexiones entre personas y sistemas digitales | Recorrer redes, sintetizar y participar en comunidades | Facilitar conexiones y seleccionar recursos | Prioriza fluidez digital y capacidad de encontrar conocimiento |
| Aprendizaje rizomático, Deleuze y Guattari | El conocimiento crece de forma imprevisible mediante exploración | Construir significado con otros mediante indagación abierta | Crear condiciones para improvisar | Permite recorridos adaptables y no lineales |
| Construcción de conocimiento, Scardamalia y Bereiter | Las comunidades mejoran la comprensión colectiva | Desarrollar ideas con otros y asumir agencia epistémica | Guiar indagación y apoyar la mejora del conocimiento | Desarrolla capacidad de innovación sostenida y aprendizaje social |
Comparten la idea de que el conocimiento prospera al encontrarse personas, contextos y experiencias. Esto pide:
- Promuevan cruzar fronteras entre disciplinas, edades, culturas y funciones.
- Centren la indagación en preguntas complejas que tengan sentido.
- Desarrollen alfabetización en redes para recorrer espacios digitales, identificar fuentes fiables y construir conocimiento compartido en línea.
- Inviten a participar y ofrezcan voz, elección y responsabilidad para configurar el entorno de aprendizaje.
- Valoren la revisión: el conocimiento evoluciona, es provisional y requiere perfeccionamiento mediante diálogo y acción.
Diseñar estos sistemas exige superar jerarquías rígidas mediante estructuras abiertas, relacionales y adaptables. La meta abarca dominar saberes y adquirir soltura en el movimiento del propio conocimiento.
Aprender en las intersecciones
En un mundo marcado por cambio, complejidad e interdependencia, el conocimiento circula entre redes, comunidades y plataformas. Crece, cambia y se adapta con cada conexión que construimos. Educar para ese mundo requiere comprender el aprendizaje como una práctica generadora, social y en red que supera la transferencia de contenidos estáticos.
Cuando la educación ayuda a encontrar los límites del propio saber y conectar con personas de disciplinas, orígenes y experiencias diversas, la comprensión individual puede convertirse en inteligencia colectiva. El crecimiento personal contribuye a capacidad compartida. El propósito del aprendizaje se amplía: prepara para participar en definir lo que viene y superar funciones predeterminadas.
Este es el mensaje central de Manifesto 25: el aprendizaje evoluciona mediante contacto, relaciones, fricción, divergencia y creación compartida. Las experiencias comunes pueden generar las formas de conocimiento que más nos benefician.
Diseñar este aprendizaje requiere sistemas con estructura suficiente y flexibilidad para adaptarse, apertura para conectar y valor para confiar en lo emergente. En ellos, los estudiantes amplían sus saberes, combinan los de otras personas y comparten conocimiento y resultados innovadores para cambiar condiciones en el mundo.
Educar se convierte en un acto de tejer relaciones: reunir personas, ideas y herramientas a través del espacio y el tiempo. Cada intersección abre posibilidades de creatividad, comprensión y acción capaz de cambiar las condiciones.
Lee y firma Manifesto 25 en https://manifesto25.org.
Referencias
Deleuze, G., & Guattari, F. (1987). Introduction: rhizome. A thousand plateaus: Capitalism and schizophrenia, 2, 3-25.
Downes, S. (2022). Connectivism. Asian Journal of Distance Education, 17(1). Retrieved from https://asianjde.com/ojs/index.php/AsianJDE/article/view/623
Harris, D. (2016). Rhizomatic education and Deleuzian theory. Open Learning: The Journal of Open, Distance and e-Learning, 31(3), 219-232.
Scardamalia, M., & Bereiter, C. (2010). A brief history of knowledge building. Canadian Journal of Learning and Technology/La revue canadienne de l’apprentissage et de la technologie, 36(1).
Siemens, G. (2007a). The network is the learning. http://www.youtube.com/watch?v=rpbkdeyFxZw
Siemens, G. (2007b). Connectivism: Creating a learning ecology in distributed environments. Didactics of microlearning. Concepts, discourses and examples, 53-68.




